Gonzalo Varas: “En Mendoza hay muchas expresiones artísticas en permanente ebullición”

Gonzalo Varas es un ilustrador y caricaturista originario de los terruños mendocinos, donde no todo es vino y guitarras con delay que se hacen eco en la capital argentina. Éste fanático de la revista Anteojito y Huracán Las Heras nos cuenta, entre otras muchísimas cosas, que pasa con la movida gráfica en una provincia que se encuentra en el centro de la escena independiente y autogestiva de nuestro país.

Fotografía de Agustina Agost.

Pastizales Burning: ¿Quién es Gonzalo Varas?

Gonzalo Varas: Es un pelotudo que conozco de chiquito. Pero si me tuviese que definir en pocas palabras diría que soy un hincha de Huracán Las Heras, que en los ratos libres hace dibujitos y edita fanzines.

P.B.: ¿Cuál fue el primer acercamiento al dibujo?

G.V.: Desde chico recuerdo dibujar bastante, como no interactuaba mucho con el resto de las personas canalizaba todo por el dibujo. Y eso me duró hasta que terminé la secundaria. Me pasaba todo el día dibujando, después más de grande dejé de dibujar por muchos años y retomé no hace tanto tiempo.

P.B.: Para el que no conoce tu obra: ¿Sobre qué ilustra Gonzalo Varas? ¿Con qué se van a encontrar?

G.V.: Soy bastante observador, me copa sentarme en un café, salir a caminar, meterme a lugares, ir a la cancha y escuchar la gente, mirar lo que hace y eso me inspira. Aunque no necesariamente dibujo sobre ellos. También lo que me pasa a diario me influye y me genera ideas. La calle es un mundo maravilloso para el que tiene la mirada predispuesta.

P.B.: ¿Cómo llegaste al fanzine? ¿Cuál fue el primero en el que participaste?

G.V.: Cuando era un niño me compraban la revista Anteojito (sí, soy un hombre muy mayor) y me parecía un formato asombroso ese el de la revista. Me parecía algo imposible de hacer, era mágico.

Un día empecé a desmenuzar la revista Anteojito como quien hace una autopsia para ver de qué estaba hecha la magia esa y descubrí que eran un montón de papeles abrochados al medio y empecé hacer las mías, mis propias revistas, con mis dibujos, con juegos y eso. Gracias a revista Anteojito hago esto ahora.

Fue una pena que a eso de los 17 años me dieron unas ganas de hacer una fogata gigante en el patio de mi casa y use esos fanzines que hice cuando era chico, las revistas Anteojito, cuadernos de la primaria y parte del techo de mi casa como material combustible y se perdió todo.

Fotografía de Agustina Agost.

P.B.: ¿Cómo se relaciona en Mendoza el arte gráfico con otras expresiones artísticas?

G.V.: Mendoza ahora está en el radar de todos más que nada por su lado musical, pero acá en la provincia hay un montón de cosas, muchas expresiones artísticas en permanente ebullición que van más allá de la música o de esas bandas que están de mascarón de proa.

En la parte gráfica, hay mucha gente haciendo cosas en diferentes ramas que terminan en fanzines o en alguna pared. El nivel de los artistas es muy bueno, basta con ir a cualquier feria y descubrís un montón. Tal vez falta un poco más de difusión y espacios para que todo termine de explotar.

P.B.: Hace unos años recibí unos números de Bazofia Comics a través de Federico Calandria. ¿Cómo surgió ese proyecto y en qué está hoy?

G.V.: Bazofia surgió en el 2013, donde cinco ilustradores de Mendoza nos juntamos por la necesidad de generar un espacio para la historieta mendocina. Logramos hacer once números en todos estos años. Pero entendimos que si sólo nos quedamos con la historieta iba a tener poca vida el proyecto, entonces lo integramos con música, muestras y ferias.

Bazofia ya tiene vida propia independientemente de los integrantes. Hoy en día todos los que la integramos estamos con muchos proyectos. Luciano está haciendo música con Superguachín y ni está en el país, Fede Calandría está presentando su primer libro “Mundo Humanoide”, además que tiene mucho laburo ilustrando y yo estoy con esto de Mabel y dibujando también. Pero en la próxima “Bazofiaseñal” seguramente acudiremos inmediatamente.

P.B.: ¿Qué es Mabel? ¿Cómo surge la idea?

G.V.: Mabel es una impresora, una abrochadora, una regla metálica, un tupper donde guardo los fanzines y un corazón gigante. Surgió como un chiste, como para crear un vehículo donde editar mis cosas. Al principio no se iba a llamar así, iba a tener otro nombre y cuando vi el logo de Marvel inmediatamente se me vino el nombre a la cabeza. Al inicio empecé a editar mis cosas, luego a mis amigos y después se me fue un poco de las manos.

Ahora estoy trabajando en un programa semanal que saldrá por Youtube relacionado al mundo de los fanzines y una web de la editorial para que gente de todo el país pueda comprar a través de ella y pueda conocer a todos los artistas que tiene el catálogo. También quiero dar talleres desde la editorial para que cualquiera se pueda autoeditar y que esto siga creciendo.

P.B.: ¿Cuantas ediciones lleva la editorial?

G.V.: Entre ediciones propias y colaboraciones con otras editoriales son más de 40. Todo un número. Ahora estoy tratando de “profesionalizar” un poco todo, estoy logrando bajar los costos de las impresiones y así los autores se llevan la mayor cantidad de dinero posible para que puedan seguir trabajando en sus cosas.

Fotografía de Agustina Agost.

P.B.: Editaste varios autores de distintos puntos del país y algunos del exterior. ¿Cómo llegaste a ellos y como fue la experiencia?

G.V.: Si, hay muchos autores del país. Mucha gente que admiro y quiero mucho. Tuve la suerte de trabajar con gente como Pedro Mancini, Feli Punch, Diego Treretola, Maia Debowicz, Femimutancia, Julián Mono y Lui Mort. Y locales (por Mendoza) como Juan Ardilla, Bruce Lis, Teke, Paula Casciani y Andrés Guerci. También edité gente de afuera como Jesús Cossio de Perú, a Oji Hiz de Japón y ahora estoy trabajando en la traducción de un fanzine de un coreano que se llama Choi Soo.

A la mayoría de los que edité los conocía por su trabajo desde antes, hasta que me surgió preguntarles de editar y se dió. Pero básicamente eran cosas que ellos ya tenían editadas y yo las repliqué acá. Con los autores de Mendoza si bien algunos ya habían editado cosas, me puse más en el lugar e editor y estuve acompañando la producción desde el principio, ayudando en lo que podía y me gustó mucho ese rol.

Y con los de afuera, esos orientales los conocí por Instagram, les escribí y se coparon. Me imagino que debe ser divertido que te escriba alguien desde el culo del planeta diciendo que te quiere editar, y en un inglés muy malo.

P.B.: ¿Cómo es organizar un evento gráfico en tu ciudad?

G.V.: Yo organizo acá la Fanzifiera, que es una feria de fanzines y antes organizábamos las presentaciones de Bazofia y ferias Bazofia. La verdad que es muy trabajoso todo.

Imaginate que te tenes que hacer cargo de conseguir un lugar, rezarle a alguna entidad para que no caiga la policía o la Municipalidad, contratar un sonido, convencer a alguna banda para que toque y a todo esto imprimir, doblar y abrochar fanzines. Ah, y tenes que sonreír todo el tiempo.

Por suerte ahora existe un lugar acá en la ciudad que se llama El Living y eso ya es un problema menos.

P.B.: Para cerrar la entrevista me gustaría que me recomiendes cinco artistas que  estés disfrutando.

G.V.: Siempre estoy descubriendo cosas nuevas, pero a la hora de prendenderme un churro y ponerme a ver algo, leer o escuchar siempre recurro a los Ramones, Tambó Tambó, cualquier película de Francella e historietas de Pedro Mancini o Frank Vega.

Entrevista por Mariano Matías de los Ríos.
Fotografía de Agustina Agost.
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